
Hace algunos días me dije que volvería a escribir, habrán sido un par de días, pero en mi vida han pasado muchas mas cosas, como para resumirla en tres días, en tres semanas, en tres meses, o tres años, me quedo en tres meses, estos últimos tres meses si que han sido intensos, me gustaría contar un poco de ellos, todo empieza con la rutina que hago siempre como hoy, tomando el mismo camino para mi trabajo, salía un poco tarde, pues me recuperaba de un malestar, recién podía ir un poco tranquilo al trabajo, aunque temeroso, porque aun esperaba los resultados de todos los tratamientos usados para mi malestar que se me había complicado, cuando semanas atrás ya había superado su primera etapa, aun me resta un mes de tratamiento.
Llegar y pasar otra noche de insomnio, buscando la mejor forma para vencerla, me dio por vencido, decido escribir en la computadora, afición que tenía olvidada, pero que en los últimos días quise recuperar este hábito, tenía esta necesidad, una voz me decía:”Es ahora o nunca”, uno nunca sabe, ni tiene la vida comprada, por lo que estos días he tratado de no privarme de todo aquello que me gusta, aunque algunos gustos sean simples, siento últimamente que mi vida se esta volviendo simple, dejando atrás ese pasado tumultuoso y revoltoso, como lo vivido lunes atrás.
De pronto estaba allí sentado, escuchando como mi último pretendiente, le contaba a todos los presentes en la reunión de la terapia de los lunes, cada detalle de nuestra relación de casi tres semanas, describiendo como un ser obsesivo, que no quería que la relación terminara, capaz de hacer cualquier cosa para mantenerlo a mi lado, me describió como un chantajista, un posesivo, un ser vil, incluso la psicóloga que dirigía la terapia, le ayudaba con la historia y con las palabras, ¡Vaya descaro!, sentí como si me hubieran lanzado un baldazo de agua fría, estoy acostumbrado a diferente tipo de sorpresas, pero esto era nuevo para mi, decidí tomarlo con serenidad, no me altere, observe aquel tipo que él se incomodo, no se si sintiera cierto remordimiento, pero en verdad ya nada me importo, pude salir en pie, de aquella reunión aguante mis ganas de llorar, llegando a casa, en una breve charla con mi madre, pude soltar mis lagrimas, que me dieron cierta fortaleza, para borrar aquellos recuerdos en el micro.
Nos sentábamos en los asientos del final del micro, a escondidas nos tomábamos de la mano, quien iba a decir que me arriesgaría e intentar una relación con este chico que conocía tan poco tiempo, entre conversaciones en el Messenger, un par de citas, a pesar de que le dije que estaba intentado olvidar a alguien, en la cual yo quise hacer un avance, pero me había equivocado pues la otra persona solo esperaba una relación de mi amistad, me estaba resistiendo a tener una relación, de arriesgar otra vez, incluso iba a optar, por dejar de pensar en esas cosas, pero como aquel ingeniero que despertó en mi, esos sentimientos tantos tiernos.
Todos los lunes, después de esas famosas reuniones de lunes, donde lo conocí, me veía con el ingeniero, íbamos a la cochera donde dejaba su camioneta, solo conversamos, la primera vez yo hice mi avance, de intentar conocer su apartamento, pues él mismo había dicho que vivía solo, pero él dijo que quizás sería en otra oportunidad, la segunda vez que conversamos me percaté que eso sería una bonita amistad, después de varias conversaciones, mi mente voló, vinieron las dudas, quería obtener respuesta de él, le escribía al correo, él se ausento, cuando obtuve respuesta, no era lo que esperaba, traté de entenderlo, pero solo quedó tratar de olvidar la situación.
Tres meses, fue lo que dijo el doctor, tres meses de vida que me quedaban con el mal que tenía, me hablo de muchas instituciones que podía visitar, para informarme acerca de mi mal, como paliativo o alargar mas mi vida, ¡Que frías fueron sus palabras!, poco a poco fui venciendo el miedo, el temor y la vergüenza de ir a esas instituciones, di con una institución en la cual tenía reuniones con personas como yo, las reuniones eran todos los lunes, bueno quise intentar algo nuevo, me propuse a pensar que este mal no me iba a destruir y no pensaría nada mas que en mejorar, mas no en otras cosas.
Termine de escribir, revise mi calendario, faltaba poco para que cumplieran los tres meses, yo tenía ya dos noches sin dormir, esta sería la tercera noche, mi cuerpo se sentía cansado, aunque no lo sentía pesado, la última noche estuve luchando entre la vigilia, el sueño, seguir escribiendo, la luz de la computadora y la bulla del cumpleaños de mi vecino, esa noche dormí en el sofá de la sala, pero hoy mi cuerpo extrañaba mi cama, el olor de mi cuarto, hoy tengo la certeza que si podré dormir.
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